El presidente Felipe Calderón dio a conocer un apoyo monetario a adultos mayores de 70 años y más, tal como se hace en la Ciudad de México desde que Andrés Manuel era jefe de gobierno.
La medida a estas alturas de la administración no puede ser otra cosa que electoral, pues con ese apoyo de 500 pesos al mes, se pretende llegar a una meta de 3.5 millones de beneficiarios ubicados en zonas de alta o muy alta marginación y que no cuentan con pensión de instituciones formales.
Lo anterior ha dado pie a la reflexión sobre el estado de las pensiones y la calidad de vida de los pensionados en México. Cualquier apoyo solidario es loable, pero particularmente este es insuficiente: su fondeo es no inflacionario, ya que se encuentra dentro del presupuesto aprobado.
Veamos un poco las cifras: en nuestro país de un total de 112 millones de habitantes, las mayores de 65 años son 6.9 millones de personas, esto es el 6.2% del total. Dentro de este rango, las personas que cuentan con una pensión institucional (IMSS e ISSSTE) son 3 millones 600 mil, esto representa el 3.2% del total nacional y el 52% respecto a la población de 65 años y más. Comparados con Chile, donde las personas mayores de 65 años y que están pensionados, equivalen al 72% de ese rango de edad, la cifra de pensionados en nuestro país es muy pequeña, además el nivel de pensiones es muy bajo, por no decir paupérrimo, lo que se está haciendo por parte del Gobierno Federal, son mecanismos de compensación necesaria.
En la actualidad para mantener la pensión institucional se requiere cumplir con una “comprobación de supervivencia de pensionados”, que consiste en una visita a la institución que otorga la pensión, sin considerar que cuando se tiene más de 65 años, hay gente inválida o enferma, y se les exige cumplir con el requisito, éste se vuelve un verdadero reto por la sobrevivencia, ya que no hay alternativa para la gran cantidad de personas pensionadas que no puede ir por tener dificultades físicas; además del trato inhumano y denigrante por parte del personal que labora en el ISSSTE e IMSS, hacen que la comprobación física cada seis meses sea una verdadera tortura.
Alguna institución o bien una de las muchas comisiones del Congreso deberían realizar una investigación al respecto, además de ocuparse de los montos de las pensiones, ya que el nivel de ingresos de los pensionados es bastante inequitativo, principalmente son los ex funcionarios de alto nivel del gobierno y de Instituciones públicas como IMSS, PEMEX o empresas financieras, los que tienen niveles de pensión altos, mientras que la enorme mayoría cuenta con una pensión de supervivencia.
Tenemos una cantidad de 3.5 millones de habitantes pensionados, de estos, pocos tienen pensiones de vivencia lógica (que les permita afrontar sus necesidades básicas), lo que conlleva posteriormente al abandono de los adultos mayores.
Es una vergüenza que en México sea inhumano y denigrante todo el mecanismo de pensiones para las personas de mayor edad y, que, con mira a las elecciones federales se intente tapar el sol con un dedo.

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