miércoles, 31 de agosto de 2011

Columna Quimera: El país necesita muchos

La comparación del Presidente Calderón a Winston Churchill en su discurso frente a los delegados federales fue un error, y el enfoque de las críticas ha estado en señalar las similitudes y diferencias entre ambos personajes. Ya que la importancia de la comparación del Presidente con Churchill no recae en el contenido histórico de dicho personaje.

Winston Leonard Spencer Churchill nació en 1874 en el palacio Blenheim de Oxfordshire, al oeste de Londres, hijo del político conservador Lord Randolph Churchill y de la norteamericana Jennie Jerome. Fue descendiente directo de John Churchill, primer duque de Marlborough (1650-1722) y tuvo una infancia solitaria criado por su nana, la señora Everest. Recibió instrucción en la escuela Harrow. Lo admitieron en el colegio militar de Sandhurst después de presentar tres veces el examen de admisión y causó alta en el Cuarto Cuerpo de Húsares en 1895, el año en que su padre murió.

Winston Churchill una de las figuras más importantes del siglo XX. Su vida política se extendió de 1911 a 1955, 44 años, durante los cuales el mundo se vio envuelto en 2 guerras mundiales y un cambio radical de las relaciones geopolíticas. Ministro de la Marina 2 veces , Ministro para Pertrechos de Guerra, Ministro del Interior, Ministro de Hacienda, en 2 ocasiones Primer Ministro y miembro de la Cámara de los Comunes tanto por el Partido Liberal como por el Conservador.

Durante los últimos 20 años de su vida Winston Churchill fue aclamado como el más grande inglés de su tiempo y a su muerte, el 24 de enero de 1965 a los 91 años de edad, millones de seres humanos le guardaron luto en todos los rincones de la tierra. Con su nombre se han bautizado desde buques de guerra hasta cigarrillos; los libros sobre su vida y obra podrían llenar una biblioteca; la televisión y el cine lo estelarizaron; los cuadros que pintó se venden a precios exorbitantes en las galerías más afamadas y sus frases y dichos han sido inmortalizadas en letras de bronce en recintos cívicos en todas las latitudes. Orador compulsivo y escritor enorme y prolífico. Entre 1900 y 1955, Churchill pronunció en promedio un discurso a la semana, ocho volúmenes con más de cuatro millones de palabras.

En 1953 Churchill recibió el Premio Nóbel, no por su extraordinaria carrera como estadista, sino por su obra literaria.

 Al compararse con este personaje, el Presidente Calderón nos muestra la concepción que él mismo tiene del balance de su gobierno: una estrategia de seguridad pública que terminará en victoria y un gobierno incomprendido. En el fondo, el discurso de Calderón refleja, un sexenio sin un proyecto de país, donde durante seis años se reaccionó a la coyuntura y no a la construcción de soluciones de fondo. En su referencia a Churchill, Calderón acepta que se encuentra en un estado de guerra, palabra y situación que había negado incontables veces, y que prometió repensar frente a la marcha impulsada por Javier Sicilia, aunque ha dicho que mantendrá el mismo rumbo.

 Refleja que su legado más importante para el país será la guerra contra el crimen organizado, y lo cierto es que hace de la guerra electoral su mayor preocupación para los próximos meses de gobierno. Frente a la realidad, la duda es si le alcanzará para ganar alguna de las dos guerras, la de la inseguridad o la electoral. Los datos nos muestran que difícilmente, Calderón obtendrá la victoria en cualquiera de las dos guerras. Como se puede apreciar, necesitamos muchos mexicanos que de verdad se asemejen a Winston Churchill.
--

No hay comentarios:

Publicar un comentario