miércoles, 31 de agosto de 2011

Columna Quimera: Salir del agujero

En términos de crecimiento el país se encuentra en una pausa, podemos hablar de una década perdida.  La evolución de la pobreza de 2008 a 2010 se puede resumir de la siguiente forma: el ingreso promedio de los hogares ha tenido una caída de 12.3%, una disminución de 3.8% en el nivel de gasto, un deterioro significativo en la calidad de vida de los mexicanos. Dos indicadores sustentan este dicho:

A). La pobreza alimentaria; que es cuando las familias no tienen recursos para adquirir la canasta básica, que pasó de 20.2 millones de mexicanos a 21.2 millones. En cuatro años aumento en 6.1 millones de personas.

B). La pobreza de capacidades, que incluye a la gente que no puede acceder a alimentación, salud y educación suficientes aunque utilizara todos sus ingresos para estos bienes, también aumentó, al pasar de27.8 millones de personas a 30 millones.

La respuesta del gobierno es insostenible. Los secretarios, Heriberto Félix, de Desarrollo Social; Alonso Lujambio, de Educación, y José Ángel Córdova, de Salud, justificaron el aumento debido a los efectos de la crisis económica mundial que estalló en 2008, el incremento internacional de precios de alimentos y energéticos, e incluso a la crisis sanitaria ocasionada por la influenza, lo que propició que la proporción de pobres en el país aumentara en dos años. Decir que la situación habría sido peor sin la expansión de programas como Oportunidades o el Seguro Popular, es no ver la realidad.
 
Por ello, creemos, que es indispensable otro modelo de desarrollo y otras estrategias de combate a la pobreza, hay que enfocar la lucha contra la pobreza en:

Seguridad Alimentaria. El reparto de despensas ha funcionando de manera clientelar, pero no ha aportado nada a la seguridad alimentaria.  La estrategia de comprar alimentos al exterior hace ver que, ante el número de pobres en el país, se debe promover el desarrollo interno del sector alimentario, para evitar la dependencia externa. Como la que lleva a cabo el gobierno de Argentina con su programa “Carne y soya para los argentinos”.

Salud. A pesar de la creación del Seguro Popular, la atención sanitaria es deficiente.  El Seguro Popular no ha creado infraestructura sanitaria, centrándose sólo en la afiliación de personas de bajos recursos que acceden a los hospitales que ya tiene el IMSS, el ISSSTE o las Secretarias de Salud de los Estados. La crisis sanitaria de 2009, con la influenza, puso en evidencia esta realidad. Hace falta la construcción de más hospitales, sobre todo, en aquellos estados más afectados por la pobreza.

Educación. La educación es la única forma de asegurar la movilidad social y de que los mexicanos salgamos, a largo plazo, de la pobreza. Por ello, es indispensable asegurar la permanencia de los alumnos en las aulas. El nivel de becas que ofrece la SEP para ello apenas cubre al 1.5% de la población en las escuelas públicas. La deserción alcanza cifras preocupantes: el 23% en la educación básica y el 20.3% en superior, lo que es un atentado al futuro del país.

Si el gobierno no tiene la capacidad para resolver estos temas, será muy difícil que el país  pueda salir del agujero.
--

No hay comentarios:

Publicar un comentario