miércoles, 31 de agosto de 2011

Columna Quimera: La economía Nacional

Los principales mercados internacionales incluyendo el mexicano, han resentido los efectos de la combinación de las condiciones económicas en Europa y la desaceleración estadounidense. Ante la ola recesiva, México requiere contar con un modelo de crecimiento que le permita aprovechar la demanda interna para amortiguar la desaceleración, consumiendo lo que se fabrica en el país para conservar el empleo y promover la competitividad.

 Es momento de avanzar hacia la diversificación comercial, la política exterior debe buscar favorecer la incorporación de un mayor número de empresas pequeñas y medianas (PyMES) como exportadores directos e indirectos. Se debe estimular la diversificación de las exportaciones,  apoyar el acceso de las empresas y productos a mercados como el asiático.

 Ante un escenario marcado por la desaceleración de las ventas y la producción, los proyectos de largo plazo,  de apoyos financieros, de calidad, e innovación tecnológica, son cruciales en momentos de recesión y conviene utilizar la innovación como un arma para sobrevivir.
 Un período de dificultad económica es un momento apropiado para desarrollar oportunidades, hacer los procesos más eficientes, y crear nuevas posibilidades para satisfacer las necesidades de los consumidores, ya que sus bolsillos necesitan nuevas opciones.

 La innovación implica un cambio de la cultura empresarial, el cual promueve la competitividad de las empresas, destaca la importancia del concepto, pues según la Encuesta sobre Investigación y Desarrollo Tecnológico 2010, realizada al sector productivo y elaborada en conjunto por el INEGI y el CONACYT, de 4 millones de empresas que existen en México, se estima que invierten en desarrollo tecnológico apenas mil, esto es, 0.02%, también señala, que de un universo de 39 mil 600 empresas, 36 mil 511 (92.1%), "nunca generan o desarrollan tecnología propia y la vende a otras empresas" y sólo 698 (1.7%) si lo hace.

 Las Cámaras industriales coinciden en que el sector no invierte en esta materia porque hacerlo es muy caro, y conviene más traer la tecnología del exterior y capacitar a su personal.

 El mercado interno es el motor del crecimiento del país y para robustecerlo, se necesita de una política que responda a las necesidades económicas de cada sector o región.

 Para que las empresas mexicanas no sean arrastradas por la ola de incertidumbre que proviene del exterior, se deben fortalecer esquemas para privilegiar la proveeduría nacional e impulsar la demanda interna, buscando que las PyMES crezcan y se desarrollen.
 Los programas de desarrollo de proveedores han demostrado ser una de las mejores estrategias para incorporar a pequeñas y medianas empresas en las cadenas de valor.

 Nacional Financiera estima que para el 2012 el gobierno federal destinará 35% de sus compras totales a las pequeñas y medianas empresas, lo cual debe ser aprovechado por éstas para acercarse a las entidades gubernamentales.

 El establecimiento de un programa integral de desarrollo de proveedores, incorporando a las PyMES en un tejido productivo encabezado por las grandes empresas, puede convertirse en un impulsor del desarrollo del mercado interno en el mediano plazo y permite adoptar estándares que eventualmente podrían facilitar el acceso de las PyMES a otros mercados, y es de suma importancia, que éstas tomen ventaja del abanico de herramientas que están a su alcance, para elevar su competitividad en los mercados y coadyuvar a la economía del país.
--

No hay comentarios:

Publicar un comentario